Lo imposible: El hombre ante el poder de la naturaleza

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La vida en sociedad establece el camino. Como personas nos definimos por nuestras palabras y por nuestras acciones, las cuales normalmente cuentan con una predeterminación, al menos cuando se persigue el desarrollo material que la civilización occidental ha promovido incesantemente desde el siglo anterior. El hombre se convierte en poco menos que un autómata y queda poco tiempo para pensar en lo verdaderamente importante, es decir, quienes nos rodean, las personas más importantes y, por ende, nuestra propia vida. Es así al menos hasta que alguna situación ajena a nosotros irrumpe en nuestras vidas para propiciar una reacción.

El director español Juan Antonio Bayona entrega en 2012 su largometraje titulado Lo imposible (The Impossible), el cual cuenta la historia de una familia que de un momento a otro se enfrenta al devastador poder de la naturaleza. Henry Bennett (Ewan McGregor), María (Naomi Watts) y sus hijos Lucas (Tom Holland), Thomas (Samuel Joslin) y Simon (Oakley Pendergrast) se encuentran en sus vacaciones en el paraíso tailandés de Khao Lak en diciembre de 2004, un destino turístico que, en el momento menos esperado, se verá afectado por uno de los desastres naturales más dañinos que el ser humano ha enfrentado en la historia.

Las primeras secuencias del largometraje mostrarán a Henry preocupado, en primer lugar porque no recuerda haber dejado todo en orden en su casa y posteriormente por su futuro profesional, ya que al parecer será despedido de la empresa para la cual se desempeña. Sus hijos disfrutan mientras tanto de las vacaciones y María se encarga de tranquilizar a Henry ante la situación de incertidumbre. Bayona nos ofrece los primeros esbozos de su valioso discurso. ¿Cuántas veces nos preocupamos y nos desgastamos por situaciones que realmente no son tan importantes como las creemos?

El efecto que provoca en el espectador Lo imposible es interesante desde el inicio. Es bien sabido por todo el que se expone al largometraje que en algún momento el tsunami llegará y arrasará con todo lo que se encuentra a su paso. El director Bayona maneja con maestría el suspenso relacionado con esta situación y regala bellos planos llenos de tranquilidad en diferentes momentos del día, los cuales, dejan en la audiencia una incertidumbre relacionada con la forma y el momento en el que el desastre natural alcanzará a la familia central del largometraje.

Henry, María y sus tres hijos se encuentran en la alberca del hotel donde se hospedan cuando la naturaleza irrumpe en las vidas de ellos, de cientos de familias y miles de personas que lo último que esperaban aquella vez era un tsunami, pues parecía esta ser una idea simplemente imposible. En una secuencia dirigida magistralmente, Bayona mostrará los momentos previos a la llegada del tsunami con interesantes planos y en una secuencia por demás intensa dejará a la audiencia con un nudo en la garganta al enfrentarla con el poder de la naturaleza que aquel 26 de diciembre de 2004 tuvo efectos devastadores en el Océano Índico.

Conforme progresa el largometraje, Bayona induce a la audiencia en un sentimiento similar al que miles de personas experimentaron en aquel momento al desconocer el destino de sus familiares, en este caso el de los protagonistas. En un primer momento emergen María y Lucas de en medio del agua y el desastre, la fuerza del agua les arrastra y golpea contra todo a su paso mientras ambos luchan por sostenerse de algo y alcanzarse el uno al otro. Es necesario señalar que Bayona imprime en el largometraje un gran valor relacionado con la solidaridad en María –médico de profesión- y Lucas ayudándose mutuamente en medio de la catástrofe, la cual, se abre paso entre la devastación y de alguna manera, abre una puerta para la esperanza.

El desarrollo del filme permitirá al espectador entender por qué el título de Lo imposible es más que acertado. Se trata de una historia que narra una situación que se piensa, al menos en un primer momento sumamente improbable y que de igual forma, encontrará un desarrollo y un desenlace que de primera mano pareciera ser simplemente imposible. Es importante señalar que el instinto de supervivencia humano sale a flote a cada instante, y logra disuadir a los individuos ante una nada lejana posibilidad de rendición ante la adversidad, llevándoles así a luchar en todo momento por sus vidas e inclusive por las de los demás.

Lo imposible está basado en la historia real de la española María Belón y su familia, quienes aquel día sobrevivieron al tsunami. Belón se involucró profundamente en la realización del largometraje, ya que asistió a Bayona en todo momento durante la realización en los sets de filmación en Tailandia y aportó su experiencia en el guion para que el filme pudiera ser lo más fiel posible a lo que realmente sucedió. De igual forma, fue Belón quien decidió que fuera Naomi Watts quien la interpretara, ya que había sentido admiración por la actriz desde que apreciara su talento en interpretaciones anteriores. Actualmente, Belón se dedica a apoyar mediante pláticas a los que se vieron afectados por aquel tsunami.

La película fue aclamada por la audiencia y por la crítica especializada. Se reconoció ampliamente el maquillaje y los efectos especiales utilizados en la recreación del tsunami, así como la dirección de Bayona –ganador en los Premios Goya- quien en todo momento sabe llevar la historia con maestría y transmitir de los personajes a la audiencia sentimientos de incertidumbre, solidaridad, desesperación y esperanza. De igual manera, la interpretación de Naomi Watts fue elogiada por el medio cinematográfico debido a su intensidad y pasión, la cual logra despertar la empatía de los espectadores; Watts fue nominada al Premio de la Academia a Mejor actriz y para sorpresa de muchos, no resultó ganadora.

Una historia de vida, valor y supervivencia; Lo imposible invita a la audiencia a pensar que ante los desastres naturales es cuando la humanidad recuerda su existencia, así como todo aquello que es verdaderamente importante y lo cual normalmente se deja de lado: nuestras vidas y las de todas aquellas personas cercanas y relevantes para nosotros. Se estima que aquel día al menos 280,000 personas de diversos países, razas y estratos socioeconómicos desaparecieron o perdieron la vida. Bayona nos invita a reflexionar un momento con su excelente largometraje, a recordar nuestra existencia y a pensar que no toda situación, positiva o negativa, por complicada que parezca, es imposible.

 

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