Antes de la medianoche: Un estudio sobre el amor. Parte 3

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Desde aquella tarde en París, nueve años han transcurrido nuevamente; Jesse (Ethan Hawke) y Céline (Julie Delpy) se presentan ante el espectador por tercera ocasió. Dieciocho años atrás, en Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995), se encontraron en un tren camino a Viena y fue allí donde nació un fuerte sentimiento de empatía, posteriormente cada uno tomó su camino para no volverse a encontrar hasta que una vuelta del destino los uniera en París, donde compartieron unas horas en Antes del atardecer (Before Sunset, 2004). Tras una bella interpretación musical de Céline, una trascendental decisión fue puesta en manos de nuestra imaginación aquella última vez.

Richard Linklater entrega la tercera y última parte –al momento– de su aclamada trilogía que estudia las relaciones humanas con Antes de la medianoche (Before Midnight, 2013). Han transcurrido nueve años en tiempo real y para la historia, Jesse debió tomar una decisión que tendría consecuencias importantes, no únicamente para su vida, sino para todas las personas cercanas a él. Aquella tarde en París Jesse decidió perder su vuelo para nunca más dejar ir a Céline. Desde el primer momento, en Antes de la medianoche podemos ver las consecuencias de esta decisión, pues Jesse despide a su hijo Hank en el aeropuerto, quien vive con su madre en Chicago, y se enfrenta a las consecuencias de permanecer al lado de Céline.

La primera secuencia del largometraje da al espectador una idea de la línea emocional que manejará Linklater. La fase del enamoramiento y la ilusión predominante ha quedado atrás, al igual que aquel reencuentro enmarcado por la belleza y el romanticismo de París; Jesse y Céline, de la misma forma que su amor, son nueve años más maduros, ahora son padres de unas pequeñas gemelas y deben enfrentarse a una nueva etapa en su relación. Tal como los dos filmes anteriores de la trilogía, Linklater deleita a la audiencia con largos y bellos planos secuencia, diálogos intensos e inteligentes y situaciones que en todo momento persiguen una verosimilitud que difícilmente encontramos en los tradicionales romances hollywoodenses.

En esta ocasión la historia se sitúa en Grecia. Jesse continúa adelante con éxito en su carrera de escritor y Céline tiene una oferta para trabajar con el gobierno francés. Ambos discuten acerca de la situación de Hank, la relación con su madre y la posibilidad de que Jesse pueda estar más cerca de su hijo, mientras que Céline se encuentra en la incertidumbre relacionada con su futuro profesional. Los momentos en los que todo era ilusión y plenitud han quedado atrás; todas las decisiones tomadas a lo largo de sus vidas se reflejan en su presente y ahora forman parte de su realidad, cuya complejidad y responsabilidades se han incrementado conforme a la edad de los personajes.

Una comida entre amigos tiene lugar en el Peloponeso. Linklater, Hawke y Delpy se encargan de capturar la atención del espectador con diálogos perfectamente construidos en relación con el amor, la vida en pareja y la muerte. Distintas perspectivas son abordadas por los personajes que se encuentran en escena; una pareja joven, Jesse y Céline, una viuda y otra pareja madura ofrecen sus puntos de vista regalando al espectador diálogos valiosos y propositivos para diferentes generaciones que experimentan el amor en cualquiera de sus etapas. Cabe señalar que los largos planos utilizados por Linklater, así como las líneas de los personajes, permiten experimentar el largometraje con mayor realismo.

Jesse y Céline son invitados por sus amigos a pasar una noche solos en un hotel cercano, de forma que puedan disfrutar el uno del otro sin tener a sus hijos cerca. El resto del largometraje será –al igual que Antes del amanecer y Antes del atardecer– un extraordinario ejercicio de dialéctica entre ambos personajes, donde el espectador podrá entender sus puntos de vista con respecto a su relación, su situación y sus sentimientos. La postura del hombre y la postura de la mujer son plasmadas con un realismo extraordinario por parte de Linklater a través de impecables interpretaciones y diálogos que propician la identificación de cualquier persona que haya experimentado el amor en carne propia.

La concepción de Antes de la medianoche ofrecía la posibilidad a Linklater de cerrar su trilogía de una forma complaciente, que dejara al espectador con un buen sabor de boca, sin embargo, este no fue el caso. Hawke y Delpy interpretan a Jesse y Céline como una pareja madura, la cual se conoce perfectamente y enfrenta esos momentos que son inevitables en toda relación humana: las confrontaciones verbales, palabras inspiradas por la ira y una reconstrucción constante basada en la comunicación. Con el tiempo, Jesse y Céline han logrado conocer el uno al otro perfectamente y saben cómo responder a sus respectivas ofensivas, las cuales parecen únicamente estar destinadas a destruir a su interlocutor.

Antes de la medianoche fue aclamada por la crítica y por la audiencia. La adaptación del guión para la pantalla grande estuvo a cargo de Linklater, Hawke y Delpy, situación que –al igual que en Antes del atardecer-– añade una perfecta dosis de realismo a los diálogos y a las interpretaciones de los protagonistas. La película fue frecuente en listas de críticos profesionales como una de las mejores del año. Antes de la medianoche fue merecedora a una nominación al Academy Award por Mejor guión adaptado, entre muchos otros reconocimientos en diferentes festivales y entregas de premios, principalmente para Julie Delpy, por su interpretación.

Linklater entrega la tercera parte de su trilogía con Antes de la medianoche, donde logra plasmar con resultados sobresalientes una sensible perspectiva sobre las relaciones humanas y en particular sobre el amor. Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes de la medianoche son largometrajes imprescindibles para todo aquel que guste del cine; se trata de una trilogía que logra atrapar al espectador en todo momento con gran realismo, romanticismo y diálogos siempre interesantes. Richard Linklater cierra su trilogía de la mejor manera, pues ofrece la posibilidad de observar el proceso del amor en sus diferentes etapas, siendo la última la más compleja, tal como es la convivencia humana, como lo es la misma realidad.

 

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