Río místico: Pasado, presente y justicia

Mystic River poster

Al hablar de tiempo no resulta difícil entender que todo sucede justo ahora, en este momento, en la eternidad. El pasado ha quedado atrás, el presente es inasible y el futuro nunca termina por llegar. Se sabe que nuestros actos tienen un motivo, una causa; nuestra personalidad es la suma de todos los momentos que han formado parte de nuestra vida y todas nuestras acciones tendrán consecuencias positivas o negativas, cuyo alcance tiende a ser infinito, logrando trascender tiempo y generaciones. Algunas culturas señalan que existe un equilibrio más allá de la percepción en la humanidad, un orden, mismo que escapa a nuestra voluntad y que se cumple muchas veces de forma irremediable.

El legendario director Clint Eastwood lleva a la pantalla grande una historia que gira en torno a estos factores, pasado, presente, acciones y consecuencias, con su largometraje Río místico (Mystic River, 2003). La narrativa utilizada por Eastwood nos lleva a 1975, donde tres amigos juegan en una calle de la ciudad de Boston, Massachusetts: Sean, Dave y Jimmy; un auto se aproxima a ellos y sus pasajeros se presentan como policías. Sean y Jimmy logran evitar una supuesta sanción mientras Dave corre con distinta suerte. El destino ha trazado una línea imborrable entre los tres amigos en un momento que marcará el resto de sus vidas. Desde esta primera secuencia Clint Eastwood nos permite imaginar el resto del largometraje, tanto en su fondo como en su forma; elegante, crudo y obscuro.

Han transcurrido veinticinco años desde aquel día, Sean Devine (Kevin Bacon) ahora es un policía encargado de investigaciones relacionadas con homicidios; Dave Boyle (Tim Robbins) es padre de un niño y ha formado una familia con Celeste (Marcia Gay Harden); mientras Jimmy Markum (Sean Penn) es propietario de una tienda en su vecindario, padre de tres niñas y se encuentra casado con Annabeth (Laura Linney). Dave mantiene relación con Jimmy debido a sus matrimonios y ambos se han distanciado de Sean. Los tres continúan viviendo en Boston. Clint Eastwood nos presenta a través de sus tres personajes principales los efectos del tiempo y de los actos; el espectador pronto podrá descubrir las diferentes formas en que el pasado se manifiesta en el presente de cada uno constituyendo así una psicología compleja e interesante en ellos.

Un homicidio ha ocurrido en Boston; el crimen se encargará de reunir a los tres amigos nuevamente, esta vez en posiciones diferentes, Sean es el policía encargado de la investigación al lado de Whitey (Laurence Fishburne); Jimmy es el padre de la víctima y Dave es una de las últimas personas que vieron a Katie Markum (Emmy Rossum) con vida. La noticia de la muerte de Katie involucra a Sean y a Jimmy, quien llega a la escena del crimen e irrumpe los límites establecidos por la policía buscando respuestas ante la ausencia de su hija en casa desde la noche anterior. Clint Eastwood regala al espectador una estremecedora secuencia –con su particular sello- de la mano de una imponente interpretación de Sean Penn, de manera que logra sacudir las emociones del espectador apelando a su empatía.

El crimen perpetrado abrirá una puerta hacia el pasado en la vida de los personajes principales. Pronto descubriremos que veinticinco años atrás Dave fue víctima de abusos físicos por parte de los hombres que le llevaron en aquel auto; Sean se encuentra tratando de enfrentar una relación fallida con una mujer de la que diariamente recibe llamadas, sin intercambiar palabra alguna; y Jimmy tiene en su pasado una condena que ha cumplido en prisión, la cual tiene relación con la familia de Brendan Harris (Tom Guiry), novio de la víctima –y víctima también–, con quien Katie planeaba un viaje a Las Vegas. Los primeros vistazos a la familia de Brendan y a su pasado serán elementos clave en el proceso que busca impartir justicia.

El curso de la investigación alcanza a Dave, quien se encontraba en un bar la noche en que Katie fue asesinada; aquel momento en la infancia de los jóvenes cuando Dave fue raptado sale a cada instante en su comportamiento. Se trata de un personaje marcado emocionalmente desde ese día, sumamente nervioso e inseguro, con momentos en los que pareciera ubicarse en otra realidad. Su esposa Celeste jugará un papel fundamental en el desarrollo de la historia. Dave difícilmente puede confiar en alguien, y de la misma forma le es casi imposible confiar en él mismo. Clint Eastwood nos presenta, a través de Dave, una interesante propuesta psicológica que busca explicar el comportamiento humano, invitando al espectador a pensar en lo que pudo haber ocurrido en la vida de cada ser humano y le ha formado antes de emitir un juicio.

El largometraje es narrado con sobria efectividad por parte de Clint Eastwood. De manera sobresaliente, el veterano director lleva al espectador por momentos de alta tensión y nos invita a cuestionarnos acerca de nuestros intentos de dar a cada quien lo que le corresponde. ¿Alguna vez realmente se imparte justicia en la vida del ser humano? Distintas secuencias se encargarán de sacudir al espectador dentro de una injusticia que pareciera constante dentro de la civilización humana, obligándonos a pensar en aquel equilibrio que escapa a nuestra razón pero que parece estar ahí, buscando siempre recomponerse ante nuestros constantes retos. Eventualmente, el largometraje transmitirá a la audiencia un sentimiento bastante familiar, dejando sorpresas y un nudo en la garganta de forma inevitable.

Río místico está basado en la novela del mismo nombre, escrita por Dennis Lehane en 2001, y la adaptación del guión estuvo a cargo de Brian Helgeland. La película fue aclamada por la crítica y resultó nominada a los máximos galardones, tanto en los Academy Awards como en otros festivales, sobresaliendo la Palme d’Or en Cannes. Clint Eastwood fue ampliamente reconocido por su dirección, la cual, por medio de detalles técnicos impecables conduce al espectador de gran manera por la historia, permitiéndole adentrarse en lo más profundo de personajes perfectamente construidos. Sean Penn y Tim Robbins resultaron premiados en las categorías de Mejor actor y Mejor actor de reparto, respectivamente, tanto en los Premios Óscar como en los Golden Globes.

Actor, productor, director y más; hablar de Clint Eastwood es hablar de una de las figuras más importantes en la historia del séptimo arte. Río místico fue su película número 24 como director, y al igual que en otras tantas, lleva a la pantalla historias que activan la imaginación de la audiencia, la invitan a cuestionarse moralmente y la sacude ante una realidad compleja e injusta, como es nuestro día a día. Se trata de un excelente largometraje, imperdible para el apasionado por el cine de calidad, cuya temática envuelve amistad, pasado, presente, causas, consecuencias y justicia; éste último, concepto que –a pesar de nuestros esfuerzos– suele escapar de las manos del hombre y encontrar reparación en un orden que normalmente se manifiesta irrefutable.

 

mystic-river-2003

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