La vida en rosa: La historia de Édith Piaf

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Se dice que todos los seres humanos nacen con un talento. La vida lleva a las personas por distintos rumbos, algunos se caracterizan por una hostilidad que llega a tomar tintes inhumanos; estos caminos son cursados muchas veces en medio de una incertidumbre que orilla al viajero a descubrir en su interior, de la mano de la necesidad, un talento, una capacidad innata que le distingue entre quienes le rodean, un sello particular que muchas veces ve terminar vidas sin haber sido descubierto, y en otras ocasiones se descubre en medio de la penumbra para darle rumbo a la vida y sentido a la existencia; éste último fue el caso de Édith Piaf.

El director de origen francés Olivier Dahan lleva a la pantalla grande la historia de una de las intérpretes más reconocidas del siglo XX con su largometraje titulado –de la misma forma que uno de sus temas más representativos- La vida en rosa (La Mome, 2007). Esta película, perteneciente al género biográfico, permite explorar los momentos más significativos en  la difícil vida de Édith Piaf (Marion Cotillard).

Édith Giovanna Gassion nace el 19 de diciembre de 1915 en Belleville, París; la narrativa utilizada por Dahan nos ubica en 1918, donde podemos ver a la madre de Édith cantando en las calles, buscando ganarse la vida; la pobreza que rodeaba a Édith desde su infancia era notable y cualquier intento por satisfacer las necesidades más básicas conllevaba una dificultad mayor. Por otro lado, el padre de Édith, acróbata, lleva a su hija a un burdel manejado por su abuela, lugar en donde la pequeña enfermiza verá transcurrir su infancia.

Mientras que las mujeres que vivían y trabajaban en el burdel la adoptan como hija, una en particular, Titine (Emmanuelle Seigner), es quien desarrolla un vínculo más fuerte con la pequeña. Al poco tiempo Édith enferma y pierde la vista, Titine le lleva a pedir por su salud a Santa Teresa y poco después la pequeña puede ver nuevamente: la fe de la niña Piaf había nacido. Es importante señalar que la narrativa utilizada por Dahan se encuentra conformada por largos segmentos ordenados no linealmente, por lo que conduce al espectador por una vida en donde la alegría y la tristeza siempre anduvieron de la mano.

El padre de Piaf consigue trabajar en un circo, sin embargo, al poco tiempo se ve obligado a seguir adelante por su cuenta. En una secuencia tan bella como relevante, el padre realiza una presentación en la calle, cuando termina la audiencia pide que la niña haga también algo, a lo que la pequeña Édith responde con una bella interpretación  de “La Marsellesa”; la voz de Piaf ha conquistado a los curiosos que observaban el espectáculo y la niña ha descubierto su talento. Édith crece, y acompañada por el licor y por su amiga Momone (Sylvie Testud), canta en las calles sus melodías favoritas. Su voz sobresale y maravilla a los transeúntes, entre ellos Louis Leplée (Gerard Depardieu), quien le invita a visitar su centro nocturno para realizarle una audición. Leplée es quien da a Édith el sobrenombre de la “Mome Piaf” (la niña gorrión).

Una vez descubierto el talento de una persona debe ser trabajado buscando la excelencia. Édith conoce a Raymond Asso, quien con base en la disciplina consigue perfeccionar el talento de Piaf. La peculiar voz y el sentimiento que Piaf transmitía en cada interpretación deben ser acompañados por una técnica, misma que Asso entrega a Piaf con mano dura. Desde aquel momento sus interpretaciones adquieren un grado más complejo, la audiencia que acudía con gran interés para escuchar a la “Mome” quedaba encantada con cada presentación. En este momento es necesario resaltar la interpretación de Marion Cotillard, que en todo momento deja en claro su gran talento para la actuación y por medio de una preparación exhaustiva consigue “reencarnar” en Piaf de manera sobresaliente.

La vida de Édith Piaf nunca dejó de ser compleja; poseedora de una intensa personalidad, su salud se ve afectada desde una edad temprana debido al estilo de vida que llevó; el alcohol estuvo presente en la mayor parte de su existir, y como forma de sobrevivir a la realidad que tanto la golpeaba, la morfina se convirtió en un peligroso y efectivo aliado. Los vicios siempre le acompañaron y únicamente se olvidó de ellos cuando se encontró con Marcel Cerdan (Jean-Pierre Martins), boxeador francés profesional de peso mediano que conociera en Nueva York. En aquel momento la vida de Édith dio un giro, sin embargo, en esos momentos nada resultó como hubiese querido; su relación nunca fue lo que ella esperaba. En un plano secuencia memorable, Dahan nos muestra el momento en que Piaf se entera que ha perdido al hombre que consideró el gran amor de su vida. La desgracia tocaba nuevamente a la puerta de Édith.

El largometraje es rico en secuencias memorables e intensas, románticas, dramáticas y más. Vale la pena resaltar la pelea por el campeonato de Marcel Cerdan, recreada excelentemente; el momento en que Édith Piaf conoce a Marlene Dietrich, con quien desarrolla una profunda amistad; Édith padeciendo los efectos de su decaimiento físico y de su adicción a la morfina –cuya dosis alcanzó las diez inyecciones al día- en pleno escenario y en su vida cotidiana; Piaf recibiendo en su casa a los compositores que creaban melodías para que ella las interpretara; y por supuesto, diversas presentaciones que iban desde los bares más bajos de París hasta los escenarios más imponentes de aquella época, incluyendo un anhelado regreso al teatro Olympia.

La vida en rosa fue aclamada por la crítica y por la audiencia en general. La interpretación de Marion Cotillard fue ampliamente reconocida, por lo que resultó ganadora en los premios BAFTA, Golden Globes y Academy Awards por Mejor actriz. Cabe recalcar que el maquillaje también fue premiado en los Premios Óscar, pues considerando la imagen de la verdadera Édith Piaf es difícil pensar que su personaje pudo ser llevado a la pantalla grande con mayor realismo. También es importante señalar que al tratarse de una película biográfica, los resultados que entrega Dahan son sobresalientes, pues retrata a Piaf tanto con sus vicios como con sus virtudes, situación que requiere de sensibilidad por parte del director para no restar objetividad al personaje histórico y quitarle así su calidad compleja, como la de todo ser humano.

Cantar para vivir, vivir para cantar y morir si no se canta. El cine, de la mano de Cotillard y Dahan, nos brinda la posibilidad de conocer más a fondo la vida de una de las intérpretes más importantes de la historia. La vida en rosa es un excelente largometraje, imperdible para todo amante de la música y del séptimo arte; se trata de una historia de vida, del descubrimiento y perfeccionamiento de un talento en medio de los vicios y la pobreza, de la difícil y apasionante vida de Édith Piaf.  Resulta inevitable recordar la interpretación que hace Piaf de uno de sus temas más bellos y famosos: Non, je ne regrette rien (No, no me arrepiento de nada) ya que deja al espectador en claro que no importa cuán compleja sea nuestra existencia, en cada momento, cada risa y cada lágrima, siempre valdrá la pena vivir.

 

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