La Caída: Los últimos días de Adolf Hitler

Der Untergang

“El pueblo es el elemento más débil

y su aniquilación pertenece a la ley

 de la naturaleza. Es algo inevitable.”

Adolf Hitler

El nombre de Adolf Hitler es sinónimo de intolerancia, racismo, genocidio y la lista pudiera continuar desagradable e interminablemente. Pocas personas son recordadas con tal repudio e infamia que el simple hecho de pronunciar su nombre puede evocar los momentos más obscuros que, como civilización, el ser humano debió enfrentar. El Holocausto fue la consecuencia y el Tercer Reich alemán la causa. Los sistemas de creencias, la esperanza en el hombre, el progreso, el sentido de vida y con ellos la misma humanidad se caía a pedazos durante la Segunda Guerra Mundial. Adolf Hitler y el Partido Nazi dejaron una huella que perdura, cambiando para siempre el curso de nuestra historia.

El director alemán Oliver Hirschbiegel nos entrega, en 2004, su segundo largometraje titulado La caída (Der Untergang), que gira en torno a la Segunda Guerra Mundial y particularmente sobre los últimos momentos en la vida de Adolf Hitler. La película cuenta los últimos días del infame Adolf Hitler luego de ver reducido su Tercer Reich, que dominara gran parte de Europa, a un pequeño búnker en Berlín. La historia es narrada desde la perspectiva de Traudl Junge (Alexandra María Lara), quien en 1942 fue seleccionada por el propio Adolf Hitler (Bruno Ganz) para trabajar como su secretaria personal. El largometraje inicia con la verdadera Junge, ya en la tercera edad, expresando un sentimiento de culpa y arrepentimiento luego de ver las consecuencias que el Tercer Reich tuvo en el mundo entero.

Traudl es joven y, como millones de alemanes, es una fiel admiradora de Adolf Hitler; la emoción al ser seleccionada por el mismísimo Führer es imposible de ocultar. La narrativa utilizada por Hirschbiegel nos lleva al 20 de abril de 1945, el cumpleaños 56 de Hitler se “celebra” en medio de la Batalla de Berlín. El Ejército Rojo de la Unión Soviética ha iniciado una poderosa ofensiva militar sobre la ciudad de Berlín y el dominio Nazi está por llegar a su fin. El sueño de Traudl Junge, acompañada por otra secretaria y una cocinera personal de Adolf Hitler, se ve interrumpido por los bombardeos soviéticos. Hitler exige respuestas, sin embargo, es tal el temor que infunde, incluso en sus más cercanos seguidores, que ninguno de ellos tiene el valor de decirle la verdad: la guerra está perdida y el Tercer Reich ha llegado a su fin.

Entre los más altos funcionarios del Partido Nacionalsocialista encontramos a Heinrich Himmler (Ulrich Noethen) y a Hermann Fegelein (Thomas Kretschmann); ambos saben que la guerra se ha perdido y que la única opción para salvar sus vidas es la diplomacia, la rendición incondicional ante las Fuerzas Aliadas. El director Hirschbiegel nos muestra a Himmler y a Fegelein como los seguidores de más alto rango que mejor podían ver la realidad en aquel momento, lejos de la gran mayoría que en la voz de Hitler encontraban la única línea de pensamiento posible. Importante recordar, en este sentido, la gran capacidad que tuvo Adolf Hitler para trabajar en la conciencia colectiva del pueblo alemán, logrando penetrar en lo más profundo de sus ideas y alejar a cada seguidor de cualquier intento por decidir de acuerdo a una voluntad propia.

La reconstrucción del Führerbunker, la elaboración de los personajes históricos y el casting realizado para la selección de los actores sobresale por parte de Hirschbiegel. La narrativa nos lleva a conocer a Eva Braun (Juliane Köhler), pareja de Adolf Hitler con la que contrajera matrimonio pocos días antes de que se consumara la caída del Tercer Reich; personaje con matices interesantes, amable muchas veces, conocemos a una mujer que lo entregaba todo por Hitler, rindiéndole pleitesía hasta el último instante de sus vidas. Otro de los personajes principales tanto del Tercer Reich como del largometraje es Joseph Goebbels (Ulrich Matthes), Ministro de propaganda y fiel seguidor de Hitler. Goebbels es mostrado como una persona que en su fidelidad por elFührer perdía contacto con la realidad, una interpretación que, al lado de la de su esposa Magda (Corinna Harfouch), es un gran ejemplo de los alcances que puede tener el fanatismo político.

La película es vasta en secuencias ricas en calidad y en valor histórico; particularmente se puede señalar aquella que enfrenta a un padre con su hijo, el cual, ha decidido –al igual que miles de niños y adolescentes– formar parte de las Juventudes Hitlerianas y defender a la Alemania Nazi a muerte. El largometraje mostrará más adelante al joven enfrentándose a los horrores de la guerra y adquiriendo en algún momento conciencia de lo que estaba ocurriendo, para decidir salvar su vida ante una eminente derrota frente a la Unión Soviética. Valiosa secuencia en donde Hirschbiegel nos muestra una dimensión más de los alcances de la palabra de Adolf Hitler, en este caso sobre las mentes más abiertas, los infantes alemanes, que tal vez podían entender poco de lo que sucedía en aquel momento.

Más secuencias resultan memorables. En este sentido podemos recordar aquellas que involucran a Hitler con sus altos mandos tratando desesperadamente de defender Berlín ante los soviéticos; los intentos desesperados de Eva Braun por actuar como si nada sucediese; Hitler dictando a Traudl Junge su testamento y su última comida; Goebbels y su esposa en una dramática y dolorosa secuencia que involucra a sus seis hijos; Albert Speer (Heino Ferch) confesando a Hitler su desobediencia; el doctor Ernst-GüntherSchenck (Christian Berkel) tratando de cumplir con su labor sin distinguir a los afectados; los bombardeos en las calles de Berlín y los numerosos suicidios de altos oficiales nazis tras ver perdida su causa y, por último, una histórica secuencia en donde               –fuera de pantalla–  tanto Hitler como Eva Braun pondrán fin a sus vidas. Adolf Hitler abandonaba así al pueblo que lo había elegido como líder, mientras para sus fanatizados seguidores no valía la pena vivir en un mundo sin el nacionalsocialismo.

        La caída está basada en Until the Final Hour, las memorias de Traudl Junge;Inside Hitler’s Bunker del historiador Joachim Fest; Inside the Third Reich, las memorias de Albert Speer; Hitler’s Last Days: An Eye–Witness Account, de Gerhardt Boldt; Das Notlazarettunter der Reichskanzlei: Ein Arzterlebt Hitlers Ende in Berlin del doctor Ernst-GüntherSchenck; y por último, en las memorias de Siegfried Knappe, Soldat: Reflections of a German Soldier, 1936–1949. Es importante señalar que todos estos libros fueron escritos por testigos de primera línea dentro del Fuhrerbunker en Berlín, lo cual añade al largometraje un valor histórico difícil de superar. La caída fue merecedora a una nominación en los Premios de la Academia en la categoría correspondiente a Mejor Película de Habla no Inglesa.

Ciertamente, una película que gira en torno a una herida que permanece abierta en diferentes partes del mundo no pudo estar exenta de polémica. La caída tiene un efecto particular en la audiencia, en específico sobre el personaje histórico de Adolf Hitler; se muestra a un Führer humano, –como pocas veces y muy difícilmente se le puede ver– en donde sobresale la interpretación del legendario actor alemán Bruno Ganz. A lo largo del filme podemos observar a un hombre que tenía atenciones para sus allegados, que muchas veces actuaba cortésmente y que, a pesar de su intolerante ideología, era un ser humano más, uno que en su accionar degeneró precisamente en su humanidad. La caída es un largometraje que lleva a la audiencia a sentir por Hitler lo que éste no sintió por el pueblo alemán, por los judíos, los gitanos, los homosexuales y, en general, por el mundo entero: empatía.

Por todo lo mencionado anteriormente, La caída no puede ser considerada como una simple película de guerra más. Se trata de un largometraje del que ningún amante de la historia y del séptimo arte puede prescindir, una película cuyas pretensiones históricas se cubren con resultados extraordinarios. Hablamos de una de las producciones cinematográficas que de manera más realista han retratado a Hitler y al Partido Nazi en el séptimo arte, sin maniqueísmo. Se dice que“el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, La caída es una película que nos recuerda los últimos días de uno de los más grandes errores de la humanidad, uno que costó más de 70 millones de vidas, una parte de nuestra historia que no debemos olvidar buscando seguir adelante en nuestra superación como seres humanos.

 

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